Demás
está decir cuan estrictamente se le dio cumplimiento a ese mandato
presidencial, revelador de la mas acentuada y ridícula vanidad del dictador. No
había estatua o construcción, por simple que fuera, que no llevara en letras
mayores la consabida frasecita.
Ahora
bien, ninguna ha dado tanto pie al chiste y a la ironía popular, como la que
lucia – o deslucía- al pie del busto de la egregia heroína y mártir de nuestra
independencia, Maria Trinidad Sánchez, tia de uno de los Padres de la Patria, a
quien se le atribuye, entre otros muchos meritos patrióticos, el de haber confeccionado
la primera bandera dominicana, que
nuestros libertadores enarbolaron al amanecer del 27 de febrero de 1844,
en el Baluarte de El Conde.
Cuéntase
que un campesino, que por primera vez había visitada la Capital de la
Republica, ale llamo la atención el busto de la heroína y se detuvo a
contemplarlo en compañía de su amigo.
Con
gran dificultad empezó a deletrear: ¨M,A—RI—A
TRI—NI—DAD SAN—CHEZ…..E--RA DE TRU—JI—LLO¨
Terminada
su lectura, el amigo que estaba a su lado oyéndole deletrear, le dijo:
Oye¿
y esa también era de Trujillo? ¡Que
gallo, ni las viejas se salvan!
--Muchacho, eso no e ná –le contesto el deletreante
--, ahora e que tu va a ve relajo, porque el Jefe se las cogió toas pa él.
Siguieron
los dos amigos su camino viendo la ciudad hasta que llegaron al pie de la
estatua de Máximo Gómez, héroe dominicano, libertador de Cuba, y nuevamente
se detuvieron para deletrear la consabida francesita: ¨E--RA DE TRU--JI—LLO¨.
El
compañero al oír a su amigo le guiñó el ojo, diciéndole: -¡Compay, aquí, si son
sucio, jata el Presidente!
--¡Y
con ese viejo tan feo y tan bigotú –agrego el otro……
Del Libro..Anecdotario de una Tiranía, Eduardo Matos
Díaz
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